Proyecto 5.
Un interior entendido desde la materia, la luz y el contraste, donde cada textura y cada superficie participan de una misma atmósfera.
La materia también construye sensaciones.
La propuesta se plantea como una composición en la que color, textura, superficie y luz trabajan de forma conjunta. El objetivo es construir profundidad y carácter sin perder serenidad, dejando que cada material aporte una sensación específica al conjunto.
Texturas que dan profundidad.
La riqueza visual aparece en los matices: superficies, contrastes, cambios de textura y pequeñas variaciones que permiten percibir el espacio de una forma más profunda.
La luz revela aquello que la materia quiere contar.
Un material no se percibe igual durante todo el día. Su textura, tono y profundidad cambian con la luz. Diseñar también significa entender esa relación y dejar que forme parte de la experiencia cotidiana del espacio.
Materia, luz y contraste.
Materia
Superficies y texturas aportan profundidad y una dimensión más sensorial al interior.
Luz
La iluminación natural y artificial ayuda a revelar volúmenes, matices y contrastes.
Contraste
Diferencias de tono y textura generan carácter sin romper la armonía general del espacio.
Ver el espacio. Y también sentirlo.
El interiorismo no se limita a aquello que observamos. La temperatura de un material, su textura, su reflejo y la forma en la que responde a la luz también participan de la experiencia.
Un interior con profundidad y carácter.
Una propuesta donde el valor aparece en las relaciones entre superficies, luz y contraste, construyendo una atmósfera coherente sin necesidad de recurrir al exceso.